La vida es demasiado corta como para que no hagas lo que amas. Reza una de las filosofías baratas que rondan y pululan en los labios y en la mente de algunos degenerados que andan por las calles. El problema comienza cuando no se tiene en cuenta que la vida no sólo es lo que amas, es lo que vives con otros, es lo que el mundo te da desde los primeros segundos de vida y lo que es más importante, lo que le devuelves al mundo a lo largo del camino. Son pocos los que piensan que el dormir en las noches tiene que hacerse consciente y que las manos tienen que tener una utilidad más allá de las labores tecnológicas y alienantes de nuestra vida contemporánea. Son pocos los que piensan de dónde viene lo que comemos a diario y que tan difícil es que crezca una planta en el campo o cuáles son las variables que intervienen en la producción de la leche que tomamos con café o chocolate al desayuno. Pocos los que sienten que cada uno tiene algo que aportar al equilibrio del plantea. Porque si afectamos nuestro entorno, si malgastamos los alimentos, si desperdiciamos los recursos naturales, más temprano que tarde vamos a nadar en desechos industriales que durarán más que nuestra propia vida en la tierra. Dirán algunos que porqué pienso así: sabrán que vivo críticamente a diario. Siento que es necesario extender una comprensión más allá de la simple utilidad inmediata de los recursos. Pienso que cada uno es responsable del mundo y más ahora que el agua y los productos naturales son tan escasos. Qué le dejaremos a nuestros hijos y nietos? Ciudades llenas de smog con moles de asfalto y concreto, ladrillos fabricados con la sangre de la tierra y una máscara de gases como herencia? Triste Necro Tratante. TNT una bomba te explota a diario, gracias a tu apatía.
lunes, 24 de septiembre de 2012
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