El número se convierte en némesis, mímesis e impacto en el silencio.
Némesis, porque nunca dejamos que tome el lugar que le corresponde en nuestras vidas, siempre estamos combatiendo con él, con su factor inasible y etéreo, tratamos de controlarlo pero es imposible, siempre se nos escapa y nos da problemas -"porque llegaste tarde" - "TENGO la cita con tal" - "DEBO ir para la vuelta del tales, con tales".... Gruñimos, nos desperezamos, despertamos al nuevo día, al nuevo segundo y tenemos que lidiar con la ausencia o la desesperación, con la universidad o el trabajo, la novia, los amigos, la familia. (espero no crear desavenencias o malentendidos por el concepto de lidiar) en últimas los Problemas con el TENER, el DEBER y el HACER.
Mímesis, porque el proceso de identificación con la realidad aunque parcial por su finitud, cuando tenemos que encontrarnos en el tiempo y el espacio, siendo coherentes, diferenciales, relativos, somos R E A L E S. Intentando la expresión directa, libre y creativa... Pero, DEJAR DE SER LA COPIA (¿es imposible?)... mmmm...
Tendríamos impacto si consideramos nuestra finitud, si aceptamos que el tiempo no lo controlamos, que simplemente estamos a la deriva en él, que una de las soluciones a esa impotencia es la simple aceptación, con grito o silencio, con abnegación o arrojo, con valentía o inconstancia.
Yo, prefiero decir: NO A LA RUTINA.
Controlar mi tiempo es hacer mi vida. Programo lo que quiero hacer y lidio con lo que debo hacer.
Inicio mi lucha con un aullido en el viento, y reconozco mi ser en el proceso.
¿Y ustedes?
...Strider...