viernes, 11 de mayo de 2007

2da parte

Hay que observar realmente. Detener nuestro andar y reflexionar que nos hace, quien nos hace, porque hacemos, a dónde vamos, y saber que estamos haciendo las cosas “bien”, para alcanzar la tranquilidad y satisfacción necesaria para vivir.

El bien como concepto arbitrario es indeterminado.

Todo es silenciado por las dudas, la represión, el anquilosamiento. ¿Acaso no se han sentido como momias que encerradas en su pirámide no ven más allá de la oscuridad que los cobija? Encerrados en un laberinto lleno de fantasmas, con la excusa más plausible de todas. “Hago lo que quiero y soy libre e independiente” “Soy YO” Pero NO son más que fantasmas y mas recovecos del camino. ¿Quién eres? UN FANTASMA.

Detenernos en silencio a escuchar aquellos pasos fantasmales que vienen y van como nosotros para encontrar la iluminación. Ese es mi camino.

1 comentario:

Iván R. Sánchez dijo...

Los fanasmas confusos, los pasos silenciados, no es un laberinto de paredes sino de emociones, no hay a donde ir mas que hacia allá, sin embargo no somos mas que fantasmas, pero quiero ser real, existir y dejar que el mundo me rodee con su espectral mirar!